Estás demasiado dentro para verlo.
Nadie puede leer la etiqueta desde dentro de la botella. Llevas tanto tiempo metido en la operativa que lo que desde fuera salta a la vista, desde dentro no se ve.
Advisory para infoproductores y agencias de marketing.
Te ayudo a decidir qué vender, a quién, en qué orden y con qué mensaje. Y a que tu equipo lo repita la próxima vez sin necesitarme.
Si estás en mitad de un lanzamiento o a punto de montarlo, te digo en 5 minutos si puedo ayudarte o no.
Lo que pasa después de lanzar
El lunes después de cerrar carrito. Miras la cifra y no sabes si celebrarla o preocuparte. Tu equipo te pregunta qué se hace ahora. Y la respuesta, otra vez, la tienes que dar tú.
Nadie puede leer la etiqueta desde dentro de la botella. Llevas tanto tiempo metido en la operativa que lo que desde fuera salta a la vista, desde dentro no se ve.
Hasta el asunto del email del martes. Si no lo revisas tú, sale mal o no sale. Y acabas pensando: «a mi equipo no le duele esto como me duele a mí».
Qué hago
Antes de opinar sobre tu negocio, miro tus números. No trabajo con estrategias de moda.
Si sale bien, se lo atribuyes al anuncio. Si sale mal, al mercado o a la fecha. Pero sin mirar los números no sabes qué pasó de verdad. Yo empiezo por ahí, para que sepas qué repetir y qué cambiar.
Cuando un lanzamiento no vende, se culpa al tráfico, al precio o al copy. Muchas veces no es eso. Es qué vendes, a quién y en qué orden se lo cuentas. Ahí es donde miro.
Cuando tu equipo no avanza sin ti, parece que no se implica o que no está a la altura. Muchas veces no es eso: nadie les ha enseñado a decidir como decides tú. Eso es lo que hago, para que resuelvan lo imprevisto con autonomía.
Si has probado la IA y te devuelve textos genéricos, no es culpa de la IA: es que no sabe nada de tu negocio. Trabajo con sistemas que, antes de proponer nada, leen lo que ya hicisteis (los copys que funcionaron, las landings, los anuncios, lo que se decidió en cada reunión) y trabajan desde ahí.
Para quién es
Y aviso: lanzar nunca va a ser cómodo. Lo que sí cambia es que sepas qué estás haciendo y por qué.
Tu punto ciego
Escríbeme por WhatsApp. Cuéntame qué negocio tienes y dónde crees tú que está el problema. Te digo si puedo ayudarte o no.
Escribirme no te compromete a nada. Si no puedo ayudarte, te lo digo y ya está.
No prometo resultados que no puedo sostener con datos. Si algo no funciona, prefiero decírtelo yo antes de que lo descubras tú.